viernes, 30 de mayo de 2008

donde jugaran los niños....

Esta semana estuve en el DF, y en mi último día en la capital del país, me encontré en el metro con un niño no más grande que el de la foto, vendiendo paletas, solo, en el metro, para alguien inexperto, no es raro, que se pase de estación, que se equivoque de sentido, pero olviden eso es un niño....

un niño que debería de pasar la etapa más inocente y tierna, a lado de otros niños, no cansado, no en un metro, no trabajando.



paralelamente durante este viaje estuve leyendo un libro "el mundo es tuyo pero tienes que ganartelo". Cuyo autor es el creador y dueño de la Daewoo y me cuativo el siguiente fragmento:


Felicidad

"La primera vez que experimenté la felicidad verdadera fue cuando vendía periódicos en Taegu, durante nuestra época de refugiados. En ese entonces la gente se encontraba en tal estado de indigencia debido a la guerra, que el era más fácil morir que vivir. Nosotros teníamos hambre todo el tiempo y sin embargo, por una de esas ironías de la vida, era el hambre precisamente la que nos daba valor para vivir.....
....yo era responsable del sustento de mi familia. Para cubrir nuestras necesidades mínimas tenía que vender por lo menos 100 periódicos en el mercado todos los días; mi madre y mis hermanos menores esperaban hasta muy entrada la noche a que llegara a casa, de manera que pudiéramos comer todos juntos. Siempre les agradecí eso.

Pero en Taegu no siempre nos era posible comer en familia.

…. A menudo cuando hacia muy mal tiempo, los comercios cerraban. Yo tenía que vender mis 100 periódicos para que pudiéramos comer, por lo que el mal tiempo me afectaba….

…. A veces , cuando salía en la mañana al mercado, no me quedaban a más que unas cuantas monedas para dar a mi familia para los alimentos del día.

En días como esos, mi madre y mis hermanos estaban durmiendo cuando regresaba a casa por la noche. No tardé en darme cuenta la razón: No había más que un cuenco de arroz, y lo reservaban para mí. Mi madre se levantaba para darme de comer y me decía: “Nosotros ya comimos. Debes tener hambre, así que apúrate y come”.

Al ver a mis hermanos, que mi madre había llevado hambrientos a la cama porque sólo teníamos un cuenco de arroz, yo estaba a punto de llorar. Pero ocultaba mis lágrimas tan hábilmente como mi madre las suyas….
… era evidente que nos estábamos mintiendo el uno a al otra y ambos lo sabíamos…
… Sin embargo ahora creo que a pesar de tales penalidades, esa época fue la más feliz de mi vida…. Mi madre y mis hermanos me daban a mí, y yo les daba a ellos. No podía haber sido más feliz.”

Contrario al niño en el metro, de camino a casa un hombre en el autobus llamó a su hijo, y fue tan cálida su conversación, no dejaba de decierle palabras de cariño y ternura, le preguntaba como estaba, que había hecho en la escuela, el niño al parecer por la conversación los iba esperar a que llegará a eso de la media noche. El joven padre no dejaba de llamarlo campeón,




sábado, 3 de mayo de 2008

¿Qué harías si fueras presidente de México?

Primero que nada le cambiaría el nombre.......

---pendiente---

Cuando escuche esto en una pelicula, se me enchino la piel, por ahora tanto el comentario como, el fragmento completo, quedarán pendientes. Tiempo para meditar, y para conseguir el script.